Has dado a luz hace semanas o meses. En la revisión te dijeron que todo estaba bien y te dieron el alta. Y sin embargo: se te escapa el pis al estornudar, notas pesadez, la cicatriz te molesta, o simplemente sientes que «ahí abajo» nada es como antes.
Nadie te ha contado qué hacer con eso. En Francia, la rehabilitación del suelo pélvico postparto está pautada de serie en la sanidad pública. En España, en general, no. Así que te contamos nosotros lo que deberías saber.
La revisión que casi nadie te ofrece
La recomendación sensata: a partir de las 6-8 semanas del parto, una valoración del suelo pélvico con una fisioterapeuta especializada. Tras la cuarentena, cuando el sangrado ha cesado y los tejidos han hecho su primera cicatrización.
Y esto vale también si el parto fue por cesárea. El embarazo en sí —nueve meses de peso y presión sobre el suelo pélvico, más los cambios hormonales— ya justifica la revisión. Y la cicatriz de la cesárea tiene su propio trabajo.
¿Qué se valora? El estado de la musculatura (fuerza, tono, coordinación), las cicatrices (episiotomía, desgarro, cesárea), la presencia de diástasis abdominal, los síntomas que tengas, y cómo gestionas la presión al esfuerzo. Con eso se decide si necesitas tratamiento, cuánto, o si simplemente estás bien y puedes progresar hacia el ejercicio con luz verde.
Señales de que no deberías esperar más
Con síntomas, no hace falta esperar a ningún plazo redondo. Consulta si tienes:
- Escapes de orina (o de gases, o heces) pasada la cuarentena.
- Pesadez o sensación de bulto vaginal.
- Dolor en la cicatriz o al retomar las relaciones sexuales.
- Un abdomen que se abomba al incorporarte o hacer esfuerzo.
Ninguna de esas cosas es «lo que toca por haber parido». Son frecuentes, sí. Ya hemos explicado la diferencia entre frecuente y normal. Todas tienen abordaje, y cuanto antes, mejor.
Qué incluye una buena recuperación
No hay receta universal —por eso empieza con valoración—, pero los ingredientes habituales:
Reeducación de la musculatura del suelo pélvico. Aprender a contraerla bien (no es intuitivo: muchas mujeres empujan en vez de contraer), y entrenarla con pauta progresiva. Con síntomas de incontinencia, el entrenamiento supervisado es el tratamiento con mejor evidencia.
Trabajo de cicatrices. Una episiotomía o una cesárea adherida puede dar molestias locales, dolor en las relaciones y alterar la mecánica de la zona. Se trabaja con terapia manual, y es de lo más agradecido del postparto.
Reconstrucción del abdomen. Recuperar la función de la faja abdominal profunda y su coordinación con la respiración y el suelo pélvico. Si hay diástasis, con su pauta específica —le dedicamos un artículo completo a la diástasis abdominal.
Progresión al ejercicio. El objetivo final no es que hagas ejercicios de suelo pélvico toda la vida: es devolverte a tu vida —correr, entrenar, cargar a tu bebé sin miedo— con un sistema que aguanta.
Qué evitar en los primeros meses
- Volver al impacto demasiado pronto. Correr o saltar a las 8 semanas con un suelo pélvico sin valorar es apostar a ciegas. La vuelta al impacto se progresa, idealmente con luz verde tras valoración.
- Abdominales clásicos (crunches) de entrada. Aumentan la presión hacia abajo justo cuando el sistema está más vulnerable. Primero se reconstruye la base.
- Fajas compresivas como solución. Pueden tener usos puntuales, pero llevarla todo el día no fortalece nada: sustituye a tu musculatura en vez de entrenarla.
- Autotratarte con tutoriales. Sin saber si tu musculatura está débil o hipertónica, si hay prolapso o cómo está tu diástasis, cualquier tabla genérica es una lotería.
«Es que no tengo tiempo ni para ducharme»
Lo sabemos. Por eso conviene decirlo claro: una recuperación postparto típica no son años de consulta. Suele ser una valoración, un puñado de sesiones y una pauta para casa que se integra en tu día —contracciones que puedes hacer mientras das el pecho, gestión de presiones que aplicas al coger al bebé.
La inversión es pequeña. Lo que te juegas —continencia, vida sexual, volver al deporte, y cómo llegue tu suelo pélvico a la menopausia— es grande.
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Contenido revisado por un fisioterapeuta colegiado (Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid, nº 14.810). Esta información es de carácter general y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Si tienes síntomas, consulta con un profesional.


