Buscas «fisiosexología» porque algo en tu vida sexual no va bien y alguien te ha dicho que la fisioterapia puede ayudar. Tiene sentido: una parte importante de lo que pasa en las relaciones depende de músculos, nervios y tejidos que la fisioterapia sabe valorar y tratar.
Aquí te contamos qué es, qué trata, qué hace la fisioterapeuta y cómo encontrar una que se dedique a ello. Sin promesas: con lo que dice la evidencia.
Qué es la fisiosexología
La fisiosexología es la fisioterapia aplicada a la salud sexual. La hacen fisioterapeutas con formación en suelo pélvico que, además, se han formado en sexualidad. Trabajan los músculos del suelo pélvico, los tejidos y la respiración, y también la relación entre el dolor, el miedo y la tensión muscular.
No es terapia sexual ni psicología: cuando el problema tiene una parte emocional o de pareja, la fisioterapeuta trabaja junto con sexología, ginecología, urología o psicología. Y no sustituye al diagnóstico médico: si hay una causa que tratar (una infección, una lesión, un efecto de la medicación), primero hay que encontrarla.
En España no existe la especialidad oficial de «fisiosexólogo» ni la de «fisioterapeuta de suelo pélvico»: son formaciones de posgrado que se añaden al grado de Fisioterapia. Por eso conviene mirar qué formación concreta tiene cada profesional (más abajo te decimos cómo).
Qué problemas trata
- Dolor en las relaciones (dispareunia). Es el motivo de consulta más frecuente. Puede aparecer tras el parto, con la menopausia, por una cicatriz, por endometriosis o sin una causa clara.
- Vaginismo. Contracción involuntaria de los músculos de la entrada de la vagina que hace imposible o muy dolorosa la penetración, también con tampones o en la exploración ginecológica.
- Vulvodinia y dolor vulvar persistente. Dolor, escozor o ardor en la vulva que dura más de tres meses sin una causa identificable. Te lo explicamos en qué es la vulvodinia.
- Cambios tras el parto. Cicatrices de episiotomía o desgarro, sensación de «estar distinta», falta de sensibilidad, escapes durante las relaciones.
- Menopausia. Sequedad, pérdida de elasticidad y dolor por el síndrome genitourinario de la menopausia. La fisioterapia no sustituye al tratamiento hormonal local cuando está indicado, pero puede complementarlo.
- Dificultad para alcanzar el orgasmo o pérdida de sensibilidad relacionada con la musculatura del suelo pélvico.
- En hombres: dolor pélvico que empeora con la eyaculación, disfunción eréctil tras una cirugía de próstata, eyaculación precoz con un componente de tensión muscular. Más en suelo pélvico masculino.
Qué hace la fisioterapeuta
Primero, escuchar y valorar. Te pregunta qué pasa, desde cuándo, en qué situaciones y qué has probado. Valora la postura, la respiración, el abdomen y el suelo pélvico. La exploración interna (vaginal o rectal) es la forma más precisa de valorar la musculatura, pero solo se hace si tú la aceptas, con explicación previa y pudiendo parar en cualquier momento.
Después, tratar. Según lo que encuentre, puede usar:
- Educación: entender qué músculos participan y por qué el dolor y la tensión se alimentan entre sí quita mucho miedo, y el miedo es parte del problema.
- Terapia manual sobre el suelo pélvico, las cicatrices y los tejidos de alrededor.
- Ejercicios para aprender a relajar la musculatura (en el dolor casi siempre el problema es un exceso de tensión, no de debilidad) y, cuando hace falta, para fortalecerla.
- Dilatadores vaginales de forma progresiva, en el vaginismo y en algunos dolores, siempre con pautas y a tu ritmo.
- Trabajo de la respiración y de la relación con el propio cuerpo.
- En algunos casos, electroterapia o biofeedback como apoyo, nunca como único tratamiento.
Lo que no vas a ver en una buena consulta: prisas, sesiones de máquina sin exploración, ni la promesa de arreglarlo en dos visitas. El dolor sexual suele necesitar semanas o meses, y la mejoría se nota por etapas.
Cuándo ir (y cuándo ir antes al médico)
Pide cita con una fisioterapeuta si el dolor en las relaciones, la imposibilidad de penetración o los cambios de sensibilidad duran más de unas semanas o te están haciendo evitar la intimidad.
Ve antes a tu médico, ginecóloga o urólogo si hay sangrado fuera de la regla, flujo o secreción con mal olor, fiebre, una lesión visible en la piel, dolor que empezó de forma brusca o cualquier síntoma nuevo después de los 50. Primero se descarta lo que hay que descartar; la fisioterapia llega después o en paralelo.
Cómo encontrar una fisioterapeuta de fisiosexología
Busca una fisioterapeuta de suelo pélvico que, además, trabaje la salud sexual. En este directorio esas clínicas están marcadas con la especialidad Sexología pélvica; también puedes mirar Vaginismo y dispareunia y Dolor pélvico crónico. Todas las clínicas listadas se dedican al suelo pélvico como actividad principal y nadie paga por aparecer.
Antes de pedir cita, tres preguntas rápidas: qué formación específica tienen en suelo pélvico y en sexualidad, si hacen valoración interna (explicada y consentida) y si trabajan en coordinación con ginecología, urología o sexología cuando hace falta. Más pistas en cómo saber si una fisioterapeuta está especializada.
Ver clínicas con sexología pélvica →
Preguntas frecuentes
¿Fisiosexología y fisioterapia de suelo pélvico son lo mismo?
No del todo. La fisioterapia de suelo pélvico trata incontinencia, prolapsos, dolor pélvico, embarazo y posparto. La fisiosexología es una parte de ella centrada en la salud sexual, y la hacen fisioterapeutas de suelo pélvico con formación añadida en sexualidad.
¿Hace falta exploración interna?
Es la forma más precisa de valorar la musculatura, pero no es obligatoria. Se hace solo si la aceptas, después de explicártela, y puedes parar cuando quieras. Hay mucho trabajo que se puede hacer sin ella, sobre todo al principio.
¿Cuántas sesiones hacen falta?
Depende del problema y de cuánto tiempo lleve. En el dolor sexual y el vaginismo lo habitual es hablar de semanas o meses, con sesiones cada una o dos semanas y trabajo en casa. Desconfía de quien prometa resultados en dos visitas.
¿Puede ir mi pareja?
Si tú quieres, sí. En algunos casos ayuda que la pareja entienda qué pasa y qué se está haciendo. La decisión es siempre tuya.
Fuentes
- Rogers RG et al. An International Urogynecological Association (IUGA)/International Continence Society (ICS) joint report on the terminology for the assessment of sexual health of women with pelvic floor dysfunction. Int Urogynecol J, 2018.
- Bornstein J et al. 2015 ISSVD, ISSWSH and IPPS Consensus Terminology and Classification of Persistent Vulvar Pain and Vulvodynia. J Sex Med, 2016.
- European Association of Urology. Guidelines on Sexual and Reproductive Health, edición vigente.


