Duele. Al intentar la penetración, durante, o después. Quizá desde siempre; quizá desde un parto, una infección o una época mala. Has ido al ginecólogo, las pruebas salen bien, y el consejo ha sido alguna variante de «relájate», «usa lubricante» o «tómate una copa de vino».
Vamos a decirlo claro: el dolor en las relaciones sexuales no es normal, no es psicológico por descarte, y tiene tratamiento. Y una parte enorme de ese tratamiento es, precisamente, fisioterapia.
Ponerle nombre
Dispareunia es el término médico para el dolor en las relaciones sexuales. Puede ser superficial (en la entrada) o profundo (al fondo, con la penetración completa).
Vaginismo es la contracción involuntaria de la musculatura que rodea la entrada vaginal ante el intento de penetración — a veces hasta hacerla imposible, también con tampones o en la consulta ginecológica. La palabra clave es involuntaria: no lo estás haciendo tú, no es falta de ganas ni de voluntad.
Ambos cuadros se solapan y comparten un protagonista habitual que casi nadie mira: la musculatura del suelo pélvico en exceso de tensión (hipertonía). Un músculo agarrotado que duele al estiramiento, igual que dolería un trapecio contracturado si alguien lo presiona. Solo que aquí el músculo está en un sitio del que no se habla.
Por qué las pruebas salen «bien»
Porque una citología, una ecografía o una exploración estándar buscan patología: infecciones, lesiones, endometriosis. Si no la hay, te dicen la verdad: no tienes ninguna enfermedad. Pero una musculatura hipertónica y dolorosa no aparece en esas pruebas: aparece al palparla alguien que sabe qué buscar.
Ese es el hueco por el que caen tantas mujeres durante años, y de ahí el mensaje desesperante de «todo está bien». Como contamos en «me dijeron que era normal»: no estás exagerando; te están mirando otra cosa.
Ojo, el descarte médico es imprescindible: infecciones, dermatosis vulvares, endometriosis (típica del dolor profundo) o atrofia por menopausia tienen su tratamiento médico. Por eso el orden correcto es ginecología primero, y si «todo está bien» pero duele: suelo pélvico.
El círculo del dolor
El dolor genital tiene una mecánica cruel: duele → el cuerpo anticipa el dolor → la musculatura se tensa como protección → la tensión hace que duela más → más anticipación, más tensión. Con el tiempo se suman la evitación, el impacto en la pareja, la culpa.
Esto no significa que «esté en tu cabeza». Significa que el dolor persistente involucra al cuerpo y al sistema que anticipa y protege. Por eso los mejores abordajes son de equipo: fisioterapia para la parte muscular, ginecología o sexología cuando hace falta. Y por eso «relájate» es un consejo tan inútil: nadie relaja voluntariamente una contracción involuntaria.
Qué hace la fisioterapia aquí
Con una fisioterapeuta especializada en suelo pélvico, el tratamiento suele incluir:
- Valoración y explicación. Entender qué músculos duelen, por qué, y que tiene solución. Solo esto ya desactiva parte del círculo.
- Terapia manual sobre la musculatura del suelo pélvico: liberar tensión y puntos dolorosos, siempre de forma progresiva, explicada y con tu consentimiento en cada paso.
- Reeducación: aprender a percibir y soltar esa musculatura (que suele estar contraída sin que lo sepas), coordinarla con la respiración.
- Trabajo progresivo con dilatadores cuando está indicado, especialmente en vaginismo: una progresión pautada, a tu ritmo, en la que tú tienes el control en todo momento.
- Pautas para casa y para las relaciones: qué sí, qué todavía no, cómo progresar sin realimentar el dolor.
Importante: en estos cuadros los ejercicios de Kegel están generalmente contraindicados de entrada. Contraer más un músculo ya hipertónico empeora el problema. Si alguien te los mandó sin valorarte, ahí tienes parte de la explicación de por qué no mejoras.
Un mensaje si llevas años con esto
El dolor sexual es de los problemas de salud más silenciados que existen: se estima que lo sufre en torno a una de cada diez mujeres, y la mayoría no lo consulta nunca. Años evitando la intimidad, sintiéndose rotas o culpables, con relaciones tocadas por algo que tiene nombre, mecánica conocida y tratamiento.
No importa si llevas dos años o veinte. La musculatura responde al tratamiento igual, y el pronóstico de estos cuadros con un abordaje adecuado es bueno.
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Contenido revisado por un fisioterapeuta colegiado (Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid, nº 14.810). Esta información es de carácter general y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Si tienes síntomas, consulta con un profesional.
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