Suelo pélvico masculino: próstata, dolor pélvico y lo que ningún hombre pregunta en voz alta

Si eres hombre y has llegado hasta aquí, probablemente sea por una de estas tres razones: te van a operar (o te han operado) de próstata, arrastras un dolor pélvico que nadie resuelve, o has oído que el suelo pélvico también influye en las erecciones. Las tres te interesan.

Porque sí: los hombres tienen suelo pélvico, con las mismas funciones —continencia, sostén, función sexual— y capacidad de fallar de las mismas dos maneras: por debilidad o por exceso de tensión. Lo que no tienen, en general, es información. Vamos a arreglarlo.

1. Incontinencia tras cirugía de próstata

Es el escenario estrella de la fisioterapia de suelo pélvico masculina. Tras una prostatectomía (extirpación de la próstata, habitualmente por cáncer), los escapes de orina son muy frecuentes los primeros meses: la cirugía retira parte del mecanismo que ayudaba a cerrar, y el suelo pélvico tiene que asumir un papel que antes compartía.

Lo que dice la evidencia y las guías: el entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico acelera la recuperación de la continencia tras la cirugía. Y hay un matiz de oro: empezar antes de operarse. Llegar al quirófano sabiendo ya localizar y contraer esa musculatura (algo que a ciegas hacen mal muchísimos hombres) pone la rehabilitación posterior con ventaja. Si tienes fecha de cirugía, la valoración prequirúrgica es de lo más rentable que puedes hacer.

Después de la cirugía, con el visto bueno del urólogo, el programa progresa fuerza, resistencia y la contracción anticipada a los esfuerzos. La mayoría de los hombres recupera la continencia; la fisioterapia acorta el camino y mejora el punto de llegada.

2. El «dolor de próstata» que no es de la próstata

Esta historia se repite tanto que merece contarse despacio. Hombre con dolor en el periné, los testículos, la punta del pene o el bajo vientre; molestias al orinar o al eyacular; a veces peor sentado. Diagnóstico habitual: prostatitis. Tandas de antibióticos. Ninguna mejora. Más antibióticos. Años así.

El dato que cambia el enfoque: en la gran mayoría de las «prostatitis crónicas» no se encuentra infección. La etiqueta médica actual es síndrome de dolor pélvico crónico, y en una parte enorme de los casos el examen adecuado encuentra lo mismo que en las mujeres con dolor pélvico: musculatura del suelo pélvico hipertónica, con puntos que reproducen exactamente ese dolor. Músculos, no próstata.

El abordaje es el que contamos en el artículo sobre dolor pélvico crónico: terapia manual de esa musculatura, reeducación para soltar la tensión mantenida (sí, los hombres también viven con el periné apretado sin saberlo), gestión de la sedestación, ejercicio y educación en dolor. Y un aviso idéntico al femenino: en este cuadro, los ejercicios de contracción tipo Kegel de entrada empeoran. Primero se aprende a soltar.

Si te reconoces en esta historia: no, no es raro, no estás solo y no es «de la cabeza». Es tratable, y el descarte urológico que ya tienes hecho es justo el paso previo necesario.

3. Suelo pélvico y función sexual

La musculatura del suelo pélvico participa directamente en la erección (comprime las venas que mantienen la sangre en el pene) y en la eyaculación. De ahí dos datos con respaldo:

  • En parte de los casos de disfunción eréctil —especialmente con componente venoso, y siempre tras el estudio médico correspondiente— el entrenamiento del suelo pélvico ha demostrado mejorar la función. No sustituye al urólogo ni al abordaje cardiovascular: se suma.
  • En la eyaculación precoz, el trabajo de conciencia y control de esta musculatura es una de las líneas con resultados en los estudios disponibles.

Y el goteo de orina al acabar (ese que mancha después de haber «terminado»): también es cosa de esta musculatura, y también se trabaja.

Cómo es acudir a consulta siendo hombre

La pregunta que muchos no hacen en voz alta: sí, la valoración puede incluir exploración del periné y, cuando está indicada, valoración interna rectal — siempre explicada, justificada y con tu consentimiento, como todo lo demás. Y no, no serás el primer hombre que pisa esa consulta: la fisioterapia de suelo pélvico masculina es una realidad creciente, y cada vez más profesionales tienen formación específica en ella.

Nuestro consejo práctico: al pedir cita, pregunta directamente si tratan suelo pélvico masculino y qué experiencia tienen. Como siempre decimos, preguntar antes de la primera cita es gratis y te ahorra errores.

En resumen

Si te van a operar de próstata: fisioterapia antes y después, con evidencia detrás. Si arrastras una «prostatitis» que los antibióticos nunca curan: hazte mirar la musculatura. Y si el tema es sexual: el suelo pélvico es una pieza más del puzle, y se entrena.

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Contenido revisado por un fisioterapeuta colegiado (Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid, nº 14.810). Esta información es de carácter general y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Si tienes síntomas, consulta con un profesional.

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