De los sofocos se habla. Del insomnio, cada vez más. Pero de lo que le pasa al suelo pélvico y a la zona genital en la menopausia se habla poquísimo, y es de lo que más calidad de vida quita: sequedad, molestias en las relaciones, escapes de orina que aparecen o empeoran, infecciones que se repiten, sensación de pesadez.
Y el mensaje que reciben muchas mujeres es un encogimiento de hombros: «es la edad». Es verdad que hay una causa hormonal detrás. Lo que no es verdad es que no haya nada que hacer.
Qué está pasando ahí abajo
Con la menopausia caen los estrógenos, y los tejidos de la vulva, la vagina, la uretra y la vejiga son enormemente sensibles a esa caída. El resultado tiene nombre médico: síndrome genitourinario de la menopausia. Los tejidos se vuelven más finos, menos elásticos, menos lubricados y peor vascularizados.
A eso se suma que la musculatura del suelo pélvico, como toda la musculatura del cuerpo, tiende a perder masa y fuerza con los años — y que llega a esta etapa con la mochila que traiga: partos, estreñimiento, décadas de cargar.
La combinación explica el cuadro típico: sequedad y molestias en las relaciones, escapes al esfuerzo o urgencias repentinas, más infecciones urinarias, y prolapsos que se hacen sintomáticos ahora aunque se gestaran hace veinte años.
La buena noticia: es de lo más tratable
Este cuadro responde bien al tratamiento, y el abordaje moderno tiene dos patas que se complementan.
La pata médica
Para el componente de los tejidos (sequedad, atrofia), tu ginecólogo puede valorar opciones como los hidratantes y lubricantes vaginales y, en muchos casos, los estrógenos locales en dosis bajas — un tratamiento bien estudiado y distinto de la terapia hormonal general. Esa conversación es médica y merece la pena tenerla: demasiadas mujeres sufren años de sequedad sin saber que existe.
Un apunte de honestidad: sobre otras tecnologías que se ofrecen para esto, como el láser vaginal, la evidencia disponible es mucho más floja de lo que sugiere su marketing. Pregunta siempre qué respaldo tiene lo que te ofrecen.
La pata de la fisioterapia
Para el componente muscular y funcional, la fisioterapia de suelo pélvico trabaja:
- Los escapes de orina. El entrenamiento supervisado de la musculatura sigue siendo primera línea de tratamiento a cualquier edad — y funciona también en mujeres mayores. No hay fecha de caducidad para entrenar un músculo.
- La urgencia y las visitas constantes al baño, con reentrenamiento vesical y pautas de conducta.
- Los síntomas de prolapso (pesadez, bulto), con entrenamiento y gestión de presiones — y con el pesario como gran aliado en esta etapa, como contamos en el artículo sobre prolapsos.
- Las molestias en las relaciones, cuando hay un componente muscular (tensión, dolor a la penetración) que se suma al de los tejidos: terapia manual, trabajo de la musculatura y pautas progresivas.
«¿No es tarde ya para mí?»
No. Es la duda más repetida y la respuesta es rotunda: los estudios sobre entrenamiento del suelo pélvico incluyen mujeres de 60, 70 y más años, y mejoran. La musculatura responde al entrenamiento toda la vida.
Lo que sí es cierto es lo contrario: cuanto más se pospone, más se complica el punto de partida. Los escapes llevan al miedo, el miedo a moverse menos, moverse menos a perder fuerza y masa ósea justo en la década en que más las necesitas. El suelo pélvico acaba decidiendo si sales a caminar, si viajas, si te ríes tranquila. Por eso no es un tema menor: es un tema de envejecer bien.
Por dónde empezar
Dos citas, sin dramatismo: una con tu ginecólogo para el estado de los tejidos y las opciones médicas, y una valoración con una fisioterapeuta especializada en suelo pélvico para la parte funcional. No compiten entre sí — cada profesional hace una cosa distinta y este cuadro se beneficia de ambas.
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Contenido revisado por un fisioterapeuta colegiado (Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid, nº 14.810). Esta información es de carácter general y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Si tienes síntomas, consulta con un profesional.
Sobre hidratantes vaginales y cuidado íntimo en la menopausia, en nuestra guía de material de suelo pélvico encontrarás una categoría dedicada a cremas, aceites e higiene íntima.


