Si los escapes de orina cuestan de contar, los de gases o heces directamente se silencian. Y sin embargo son mucho más frecuentes de lo que imaginas — especialmente tras partos instrumentales o desgarros que afectaron al esfínter — y tienen tratamiento eficaz.
Por qué ocurre
El control anal depende de los esfínteres, del suelo pélvico y de la consistencia de las heces. Partos con desgarros de tercer o cuarto grado, cirugías anales, estreñimiento crónico con esfuerzo o el debilitamiento muscular pueden comprometer cualquiera de esas piezas. Las heces líquidas descompensan sistemas que con consistencia normal aguantarían.
Qué se puede hacer
Mucho más de lo que crees: reeducación de la musculatura y los esfínteres con fisioterapia especializada (incluido biofeedback cuando procede), regulación de la consistencia con dieta y fibra, entrenamiento del vaciado completo y estrategias de urgencia. Los casos que no responden disponen de opciones médicas y quirúrgicas — pero la mayoría mejora de forma importante con el escalón conservador.
El primer paso
Contarlo. A tu médico para descartar causas que requieren estudio, y a una fisioterapeuta de suelo pélvico para valorar la musculatura. Nuestro diario intestinal imprimible te ayuda a llegar a esa consulta con datos concretos en lugar de vergüenza difusa.
Preguntas frecuentes
¿Los escapes de gases son incontinencia?
Sí, la incapacidad de retener gases es el grado más leve de incontinencia anal, y merece la misma atención: suele indicar que el sistema esfinteriano o el suelo pélvico no están funcionando bien, y responde al mismo tipo de tratamiento conservador.
¿La incontinencia fecal tras el parto se cura?
En la mayoría de los casos mejora de forma notable con fisioterapia especializada (reeducación muscular y biofeedback), regulación de la consistencia y hábitos. Los desgarros que afectaron al esfínter requieren valoración específica, y los casos resistentes tienen opciones médicas adicionales.
¿A quién consulto por escapes de heces o gases?
Al médico (digestivo o coloproctólogo) para descartar causas que requieren estudio, y a una fisioterapeuta especializada en suelo pélvico para la reeducación. Ambos abordajes se complementan; empezar por cualquiera de los dos es mejor que no empezar.
Contenido revisado por un fisioterapeuta colegiado (Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid, nº 14.810). Esta información es de carácter general y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Si tienes síntomas, consulta con un profesional.


