La inmensa mayoría de fisioterapeutas de suelo pélvico son profesionales serias, bien formadas y respetuosas. Este artículo no va contra ellas: va a favor tuyo, y de paso a favor de ellas, porque las buenas profesionales son las primeras interesadas en que sepas distinguir.
Estas son las señales de que algo no va bien.
1. Que te exploren sin explicarte y sin pedirte permiso
La valoración interna es una herramienta legítima y muchas veces necesaria. Pero requiere tu consentimiento explícito, siempre.
Antes de una exploración interna, deberían: explicarte en qué consiste, por qué es necesaria en tu caso, qué van a valorar, y preguntarte si estás de acuerdo. También deberían decirte que puedes negarte, o pedir parar en cualquier momento.
Si alguien procede sin ese paso, no es un descuido. Es una falta grave.
2. Que te vendan un bono antes de valorarte
"Son diez sesiones, te hago precio si las pagas ahora."
Sin haberte explorado, nadie puede saber cuántas sesiones necesitas. Un bono cerrado antes de la valoración no es un plan de tratamiento: es una venta.
Que existan bonos no es malo. Que te los ofrezcan después de valorarte y explicarte el plan, tampoco. El problema es el orden.
3. Que no entiendas qué te pasa
Deberías salir de la primera sesión sabiendo, con tus palabras: qué tienes, por qué, y qué se va a hacer.
Si sales con la sensación de no haber entendido nada, no es que seas torpe. Es que no te lo han explicado.
4. Que solo te pongan máquinas
Electroestimulación, radiofrecuencia, ondas, sillones. Son herramientas complementarias.
Pero si tu tratamiento consiste en sentarte veinte minutos en un aparato y volver a casa, sesión tras sesión, sin trabajo manual, sin ejercicio, sin que nadie te enseñe nada… eso no es rehabilitación. Es facturación.
5. Que te manden hacer Kegels y punto
Este es el más común de todos.
Los ejercicios de Kegel no sirven para todo el mundo. Si tu problema es que la musculatura está demasiado tensa —que es lo habitual en el dolor pélvico, el vaginismo y la dispareunia— hacer Kegels puede empeorarte. Contraer más un músculo que ya está agarrotado.
Por eso la valoración va primero. Sin valoración, un Kegel es un tiro a ciegas.
6. Que te prometan resultados garantizados
Nadie serio garantiza resultados en salud. Se dan expectativas realistas, se explica de qué depende, y se revisa la evolución.
"Te lo soluciono en tres sesiones" es una frase comercial, no clínica.
7. Que te hagan sentir mal
Ni juicios sobre tu cuerpo, ni sobre tu peso, ni sobre tu vida sexual, ni sobre haber tardado años en consultar.
Vas a hablar de cosas íntimas. Tienes derecho a que se te trate con respeto absoluto, y a cambiar de profesional si no es así, sin dar explicaciones.
Tus derechos, en una línea
Puedes preguntar. Puedes negarte a una exploración. Puedes pedir que paren. Puedes pedir una segunda opinión. Puedes irte.
Nada de eso te convierte en una paciente difícil.
Por qué publicamos esto
Porque este directorio solo lista clínicas donde el suelo pélvico es la dedicación central, y aun así ninguna selección sustituye a tu criterio. Queremos que llegues a la consulta sabiendo qué esperar. Si aún no has elegido, empieza por cómo saber si una fisioterapeuta está realmente especializada.
Y porque las profesionales que trabajan bien —que son la mayoría— no tienen nada que temer de una paciente informada. Al contrario.
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Contenido revisado por un fisioterapeuta colegiado (Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid, nº 14.810). Esta información es de carácter general y no sustituye la valoración de un profesional sanitario.